martes, 14 de abril de 2009

El habitus de los argentinos.

Nadie puede pintar la dimensión normativa de nuestra cultura de manera tan brillante como Enrique Santos Discépolo lo hiciera en “Cambalache”.
Sin embargo, como el Siglo veintiuno pinta peor que el veinte y trato de darle un sesgo sociológico a la comprensión del tema, vale la pena discurrir sobre el mismo.
La trasgresión parece haberse enraizado en nuestra sociedad y los protagonistas son argentinos, como usted y yo, nacieron en esta tierra y adquirieron su cultura, como usted y yo.
Y…si vamos a la definición de habitus, cada uno en su medida aprende, internaliza y hace “naturales” disposiciones que originan ciertas conductas habituales en su sociedad.
¿Qué aprende alguien que nace en una cultura donde se viola asiduamente desde el Código de tránsito hasta la Constitución? ¿Qué conductas se vuelven “naturales”?
No hace falta aclaración alguna.
Las consecuencias están a la vista: en las últimas décadas hubo un crecimiento exorbitante de la pobreza, el desempleo, el narcotráfico, el consumo de drogas, la inseguridad, el juego, la corrupción, el dengue, etc.
En concomitancia, un decadencia de la educación, la salud pública, la solidaridad social, los servicios estatales, etc.
¿A quien le conviene mantener este “habitus” tan extendido entre las personas? ¿A costa de que sectores sociales?

Cambalache. Irene Bou. España. 2007

Cambalache. Enrique Santos Discépolo

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé...
(¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y doblez...
Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!... ¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, ¡da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stravinsky va Don Bosco y "La Mignón", Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!...
El que no llora no mama y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley...

"Habitus".

Pierre Bourdieu. Sociólogo (1930 – 2002)

“Los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia producen habitus, sistemas de disposiciones duraderas y trasponibles” que funcionan como “principios generadores y organizadores de prácticas y de representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a su objetivo sin suponer el punto de mira consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlas, objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser para nada el producto de obediencia a reglas, y, siendo todo eso, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un director de orquesta”.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Llamado a la solidaridad

El sociólogo francés Emile Durkheim (1858 – 1917) elaboró los conceptos de "Solidaridad mecánica" y "Solidaridad orgánica" para diferenciar la forma de las relaciones sociales o la “cohesión” entre individuos que existía en la época de la sociedad agrícola y la de la nueva sociedad industrial. En la primera el peso de la Religión como institución social llegaba a todos los miembros de la sociedad. La “estructura social”, las normas y su cumplimiento no tenían demasiados grados de libertad. La adhesión a la escala de valores impuesta por la Religión, cualquiera fuera, era casi absoluta. El advenimiento de la sociedad industrial, precedido por la reforma protestante en la Religión católica trajo aparejada la necesidad de otro tipo de unión entre individuos. La solidaridad orgánica resultaba de la función que cumplían los distintos “órganos” sociales que contribuían al conjunto que necesitaba de ellos. El derecho aparecía como la expresión de esa nueva sociedad en la que la Religión perdía peso y las normas eran racionales y controladas por un sistema abocado a ese fin. La participación en la producción cumplía un rol esencial, integraba a través del aporte de la organización en la que se participaba. La “explosión” del sistema industrial tradicional por el desarrollo tecnológico trajo aparejada la desocupación y la des – integración social. ¿Cuál es el tipo de solidaridad en la sociedad post – industrial? Parece que ninguno. No hay empleo suficiente para establecer un mínimo de integración social. El sistema de derecho, al menos en nuestro país, no parece funcionar de la mejor manera para “integrar” en la “sociedad” a tanto debilitado, pauperizado, desintegrado, marginado, o excluido. Prima el individualismo. ¿Habrá llegado la hora de acordar acerca de lo valioso para salir a defenderlo? El primer valor, la vida, perdió su posición en una sociedad donde los desesperanzados no le asignan valor a la vida de los otros, porque ellos no tienen vida. ¿Será el tiempo de olvidar competencias y rivalidades para reponer en su lugar valores esenciales? ¿“No nos une el amor, sino el espanto”?

La dictadura de las máquinas. Presto Vivace

La humanidad no puede vivir sin ideales
Y estos son, tienen que ser
Los que vuelvan a considerar,
Al hombre como fin, no como un medio.

Hay tiempos de la humanidad,
En que el progreso es reaccionario
Y la reacción es progresista,
Por eso hay que tener cuidado con
¨la dictadura de las máquinas¨.

Juan, ahora eres john,
Un ántropo ciber conectado
Al banco de datos de la pc boreal.
Vivís en perfecta comunicación
Con tu trágica soledad,
Reduciendo los fenómenos
A la mera cantidad.

Amás esa especie de disney
Con dimensiones de todo un país,
Donde el ocaso de lo real
Ocurre en tu medio ideal.
Donde apenas te humanizás
El sistema te descarta.

Solo estás atento a ti mismo
Seducido por el juego de las apariencias,
Sin convicciones solidarias.
Solitario no, solidario sí.

Cambiá la ¨t¨ por la ¨d¨.
Renunciá a vivir en la sociedad del simulacro,
Donde nos vestimos de gestos
Pero nos vaciamos de actos-

Tus elecciones, ya han sido seleccionadas
Y el ocaso de tu voluntad llegó,
Te han convertido en un triste objeto.
(dos objetos no pueden entrar en comunión
Y mucho menos por medio de otro objeto
Como el computador)

Natura está para ser explotada
Y el cuerpo mismo del hombre
Por a ella pertenecer,
Terminó siendo un objeto más.

John, volvé a ser ese juan
No sustituyas la austeridad
Por esa cultura tecno-hedonista.
Tus testa desborealizá
No seas un objeto más
De ¨la dictadura de las máquinas¨.

No huyas de la política en la técnica.
Solitario no, solidario, sí.

Cambiá la ¨t¨ por la ¨d¨,...

Debés abandonar la idea
De que los instrumentos son todo,
Asumir un sentido simbiótico y fraterno
Entre toda la humanidad,
Como seres indivisibles.

Cambiá la ¨t¨ por la ¨d¨,...

La virgen de los sicarios. Fernando Vallejo

La virgen de los sicarios. Autor: Fernando Vallejo. Editorial Alfaguara. Colombia, 1994. Novela Semi-autobiográfica.
Extraído de Wikipedia Enciclopedia Libre.



La devoción que los sicarios de Medellín tienen por la Virgen, inspiró el título de la novela de Vallejo. La virgen de los sicarios es una novela semi autobiográfica del escritor colombiano Fernando Vallejo que fue posteriormente llevada al cine con el mismo título. El hecho de que la obra se refiera al tema de las drogas, las mafias y la violencia en la Medellín de los 90, hace que la misma sea objeto de estudio y análisis sobre las consecuencias que el narcotráfico ha tenido en la sociedad colombiana y latinoamericana. La virgen de los sicarios como película recibió el premio del Senado de Italia, fue galardonada en el Festival de Venecia de 2000 como la mejor película latinoamericana y fue honorada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en ese mismo año.

Amistad. Aída Emart, 2004.

Un mundo de negocios

-¿Cómo saber si lo que dice es cierto, que no está mintiendo para beneficiarse? De todas maneras si intenta engañarme, sabrá de lo que soy capaz- Tavo meditaba en soledad acerca de su suerte en la relación con Jessica. Ella había logrado que se desatara en el una pasión devoradora, que lo consumía desde adentro. Algo que no se podía quitar sin eliminarse a si mismo en el intento. Una pasión ineludible, como la muerte.
Jessica es una joven hermosa, de piel blanca y ojos claros. Si no tuviera el cuerpo que tiene igual resultaría atrayente. El barrio pobre en que había nacido le había enseñado a vestirse de manera imposible de ser ignorada por los hombres. Una forma de sobrevivir en un mundo hostil a las mujeres. La chance de una vida mejor que la marcada por su origen pasaba por lograr que alguien con posibilidades decidiera hacerla suya para siempre. Claro, no sería un productor de cine o televisión, ni un empresario exitoso, ni un rico comerciante del centro, o un estanciero. Aquí algunos viven de changas, otros con la suerte, (buena o mala), de un trabajo estable y otros de lo que aprendieron. Después de todo, los exitosos del suburbio lo son por sus ingresos ilegales como, robos, asaltos, drogas.
Ella nació hace veinticinco años en una de las treinta y dos villas urbanas donde se alojan muchos emigrados del desempleo rural, donde también el trabajo lo hacen las máquinas y no la gente. Tal vez, si hubiera nacido hace doscientos años, su madre se hubiera quedado atada a la tierra. Tal vez, ella hubiera vivido allí ayudando en las tareas de la casa y la granja, aprendiendo los modales necesarios a una mujer asistiendo a misa diariamente.
Un buen día se casaría en la parroquia del lugar con alguien del pueblo, esperando repetir la historia de su madre. Sería tan pobre como ahora, de la clase de los siervos, pero, sin otra expectativa, estaría conforme. Le daría hijos a su hombre y sería respetada en la comarca.
Claro, aquí y ahora las ambiciones son distintas, las luces de la ciudad se distinguen claramente, la televisión acerca mundos divertidos, placenteros, aunque caros. Ese era el juego, dinero, el que haría que sus sueños se hagan realidad y, su habilidad para conseguirlo pasaba por su belleza.
En plena decadencia de Dios entre la gente, hace ya tiempo que las catedrales han sido reemplazadas por los bancos. Con las catedrales también se fueron los afectos. No hay afectos permanentes, hasta que la muerte nos separe, hay intereses permanentes. Si los intereses son satisfechos por la misma persona hasta la muerte, habrá coincidencia, sino…cambio. En la sociedad de mercado somos clientes, proveedores o simple mercancía. Valemos por lo que tenemos para ofrecer en el mercado. Ama al prójimo como a ti mismo se reemplaza por úsalo en tu beneficio antes que te usen a ti mismo. Jessica usaría las armas que tenía para lograr entrar a esa gran feligresía.
Desde la ventana del piso superior Tavo vió llegar el BM de Jessica y bajó las escaleras para interceptarla en la sala.
-¿De donde vienes?- la increpó.
--De hacer compras, quise renovar mi vestuario- Jessica lucía unas botas cortas de fino cuero rojizo, falda blanca también corta, y una blusa roja de seda, abierta arriba de manera que se podía apreciar el comienzo de sus senos y su hermoso cuello, coronados con una gargantilla, realizada con un grueso hilo de oro, que sostenía un dije con una gran esmeralda engarzada.
-Te dije mil veces que me avisaras cada vez que vayas a salir!
--Y yo te dije mil veces que estoy harta de estar encerrada y que me vigiles permanentemente!
-Sabes lo peligroso que puede resultar para mis negocios que me ubiquen!
--Entonces cambia de negocios, también te lo he dicho!-
Están juntos desde hace tres años y en unos pocos meses aparecieron las discusiones, que fueron aumentando en su tono y frecuencia con el correr del tiempo. Tavo era varias décadas mayor que Jessica y para él resultaba vital mostrarse poco. Por eso le bastaba con el lujo y las comodidades de la mansión que había hecho construir en las afueras de la capital. No así para Jessica, joven y vital que, por el contrario, encontraba placer en establecer relaciones y mostrarse para ser admirada. Al fin de cuentas ese oficio que había aprendido para salvarse, se había hecho carne en ella.
-Mi negocio es lo que permite que vivas bien y luzcas lo que luces! Es el negocio de los negocios. Te lo he dicho, cambiar es imposible y sería bajar varios escalones y no estoy dispuesto-
Para Tavo, la lógica de los negocios pasaba por tener un producto reclamado por todos, no solo por un segmento del mercado y, que asegurara la fidelidad de sus clientes. En realidad es la lógica del mercado ser el único proveedor de clientes cautivos eternamente. En el camino se debe eliminar la competencia y para eso, desarrollar astucia y más de una vez dejar de lado escrúpulos, que seguramente sus adversarios no tendrían. Casi lo había conseguido, pero debía cuidarse y Jessica lo exponía, además de generarle celos, nutridos en la actitud desconfiada que su carrera de negocios le había desarrollado.
--Pues bien, no estoy dispuesta a vivir el resto de mis días encerrada y cuando me plazca, saldré!-
-Saldrás con mi consentimiento o no lo harás!- La discusión subía de tono y el carácter irascible de Tavo se delataba en sus ojos, cada vez más enrojecidos. Una llamada a su celular interrumpió la discusión.
Al llegar los federales encontraron a Jessica en la habitación, lo trágico de la escena no le restaba cierta belleza. Su cuerpo lívido y desnudo resaltaba sobre la seda negra de la sábana, algo flexionadas las rodillas de sus torneadas piernas, su brazo derecho arriba de la cabeza y el izquierdo acompañando su contorno. Aquí y allá sus prendas rojas y blancas daban equilibrio y armonía al cuadro, al igual que su gargantilla con la gran esmeralda, muy apretada en su garganta. De Tavo, ni rastros.
Un oficial, haciendo gala de un cinismo tal vez aprendido en años de carrera quiso definir el caso en pocas palabras: “rojo pasión, verde esmeralda, blanca cocaína.”

domingo, 28 de diciembre de 2008

Solo le pido a Dios. León Gieco

Solo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente

Solo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me araño esta suerte

coro
Solo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente

Solo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente

Solo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado esta el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente

Aves nocturnas

Son bastante repugnantes, seguramente debido a la mala prensa. Los alimentan con fruta.

El huesped. Juan del Sur

Últimamente se levantaba con cierta incomodidad, un vago malestar. Hacía años se dedicaba a los negocios. Le iba bien, mejor que bien, estaba empinado en su carrera, sin embargo algo pasaba, estaba invadido de una incómoda sensación.
Había dejado la universidad por una carrera más rápida. Al fin de cuentas, la vida se perfilaba más para el lado de la ganancia rápida que para el del conocimiento y las profesiones formales. Oportunidades no le faltaron con el auge de la desregulación, el reino del mercado, un paraíso de libertades que mostraba muchos atajos hacia la fortuna.
De naturaleza inquieta, casi alterada, a los saltos de un lado al otro con una agilidad instintiva para escurrir el cuerpo, se ubicaba a resguardo de todo aquello que percibiera peligroso. Llevaba una vida plena de sobresaltos como todos los de su clase pero le resultaba necesario como el aire, era ineludible.
Claro, había que tener ciertas habilidades, ser ágil de mente, discurrir amablemente sobre temas espinosos, dar por entendidas cosas masculladas a veces poco claras. Mostrar una imagen ganadora, confiable dentro del contexto en que se movía y, por supuesto, resultar agradable para el trato. Como debe realizarlo un actor antes de salir a escena, cada mañana se vestía de su personaje, sabía que también su imagen decía cosas de el y, hacía un repaso de la agenda a cumplir, se concentraba en lo suyo.
Su visión resultaba simpática, entradora, personaje adorable, el de esas ficciones de la industria del entretenimiento tras la que se oculta la capacidad de trasmitir males incurables. Caminaba en la estrecha senda de una frontera entre dos abismos, mostrando una orientación notable. Aunque nunca tuvo buena vista, sus acciones daban cuenta de que nada se le escapaba, nada parecía llegarle de sorpresa. Siempre alerta a todo aquello que pudiera nutrir sus ambiciones, las que extendían cada vez más sus límites. Sus excursiones para satisfacer su irrefrenable deseo se hacían cada vez más aventuradas, temerarias.
A veces, recordando su pasado, pensaba que otro ser lo había ocupado y, morbosamente, lo dirigía. Se daba perfecta cuenta que la desgracia ajena era en beneficio propio, aunque hacía rato que eso dejó de revolverle el estómago, más bien lo sostenía.
Saltaba de un lado al otro de acuerdo a como percibía el ambiente y eludía muchos obstáculos, obtenía lo suyo y desaparecía o, aparecía allí donde había promesa de satisfacción a sus insaciables apetencias.
Cuando dejaba a sus íntimos era para ellos como si se perdiera en la noche, lo que casi era cierto, su actividad entraba en las penumbras, se hacía invisible, personajes oscuros lo rodeaban.
A medida que crecía, cada vez necesitaba más, nada detenía su voracidad que hacía que se arriesgara temerariamente, aunque sus repetidos éxitos hacían que no se percatara.
Nunca se detuvo en su vertiginosa carrera, hasta querer alcanzar aquel jugoso premio. Se descuidó arremetiendo sin medir bien las consecuencias. Alguien había decidido parar en seco sus tropelías y construyó la trampa de la que no saldría.
El cierre fue un festín descontrolado, no lo pudo soportar, nada ni nadie hubiera podido hacerlo, superaba lo que naturalmente era posible.

Guernica. Pablo Ruiz Picasso. 1937.

No podría asegurar que la pintura sea representativa de nuestra actual tragedia. Aunque seguramente ésta se ha llevado también muchas vidas, hogares y esperanzas, como la de Guernica.

Nuestra propia tragedia

Ya podemos sacar nuestras propias fotos de niños y adultos en la miseria sin necesidad de esperar que lleguen de África. Aquí a la vuelta, donde haya un banco.
El 23 de diciembre pude (seguramente, pudimos) ver la tragedia argentina en aquellos lugares donde había bancos que pagaban los pocos pesos que otorgó el gobierno nacional como una generosa dádiva. En la semana del 29 se repetirá por iniciativa similar del gobierno provincial.
Decenas, cientos y, al final del día, miles de personas, hicieron filas interminables para poder cobrar la parte que les asignaron de la hasta no hace mucho “floreciente” economía nacional.
Allí, al rayo del sol, cuando estaban sobre alguna avenida, veían como el resto de sus conciudadanos pasaban en sus autos, urgidos por comprar los “obligados” regalos navideños.
He visto jóvenes descalzas con sus hijos en brazos, hombres y mujeres en edad de ser activos en la economía con sus ropas raídas por el uso, visiblemente sin empleo.
Luego supe de quienes, cobrados los escasos pesos, fueron a tratar de multiplicarlos a las agencias de lotería, que brotan como hongos en una tierra de necesidades.
Seguro que muchos, adicción por adicción, habrán optado por relegar el juego y saturarse en alcohol u otra sustancia que lo alejara al menos por unas horas de la realidad que lo maltrata.
Me pregunto a cuantos les habrá pasado por la cabeza conseguir más plata de manera más fácil que pasándose horas en esas colas, aunque no legalmente.
¿Qué habremos hecho que la Argentina se convirtió en lo que es, lo que vemos? ¿Qué permitimos que se hiciera para llegar a esto? ¿Cómo fuimos engañados? ¿Nos seguirán engañando? ¿Tenemos alguna responsabilidad? ¿En que medida somos responsables?
Mientras me hago estas preguntas, la Suprema Corte de Justicia estudia la despenalización de la tenencia de drogas para el consumo.
No importa la Educación, no importa la Salud, no importa la Economía depredadora. No importa la obscenidad de actos de gobierno que excluyen aún más a mucha más gente.
No importa la corrupción que brota cada día en el descontrol del tráfico de sustancias, de divisas, de personas.
Importa mantener ignorantes a fuerza de no tener escuelas decentes, educación como la gente, de obnubilar con la tele barata, el “fulbo”, el alcohol y otras sustancias, de fomentar adicciones varias, menos al esfuerzo, al trabajo.
Fomentar el apego al esfuerzo es peligroso, porque el que se esfuerza, el que trabaja, el que es exigido, exige, reclama dignidad, justicia. Todo eso que de ninguna manera parecen dispuestos a darles.
Entretener, para que no se den cuenta que están robando su futuro, para eso “despenalicemos”.

domingo, 14 de diciembre de 2008

New York Movie. Edward Hopper. 1939.

Edward Hopper, según los entendidos, pintó la desolación de "la gran depresión" de los años treinta en los Estados Unidos de Norte América. El crack del capitalismo, el fin del "American dream", la soledad del individualismo y la precariedad del "self made man". ¿Ya habrá un pintor para el actual "crack" ¿Estamos mejor preparados? ¿Que tal andamos de autoestima?

Bien pulenta. Carlos Waiss

Estoy hecho en el ambiente de muchachos calaveras, entre guapos y malandras me hice taura pa' tallar, me he jugado sin dar pifia en bulines y carpetas, me enseñaron a ser vivo muchos vivos de verdad.
No me gustan los boliches que las copas charlan mucho y entre tragos se deschava lo que nunca se pensó.
Yo conozco tantos hombres que eran vivos y eran duchos y en la cruz de cuatro copas se comieron un garrón.

Yo nunca fui shusheta de pinta y fulería, y sé lo que es jugarse la suerte a una baraja si tengo un metejón.
Le escapo a ese chamuyo fulero y confidente de aquéllos que se sienten amigos de ocasión.
Yo soy de aquellas horas que laten dentro 'el pecho, de minas seguidoras, de hombres bien derechos tallando tras cartón.

Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen, aunque muchos se embalurden que soy punto pa' currar, ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.
No me gusta avivar giles que después se me hacen contra, acostumbro escuchar mucho, nunca fui conversador.
Y aprendí desde purrete que el que nace calavera no se tuerce con la mala, ni tampoco es batidor.

Imitación

La primera etapa de la socialización, para los interaccionistas, es la imitación. En el vídeo se aprecia como el menor de los sujetos imita la conducta del mayor. De esta manera construye estructuras de comportamiento que le servirán en su vida adulta. ¿Así se forma el hábitus? ¿Hay transmisión de la xenofobia? Con perdón de las teorías y los muy respetados investigadores.

Socialización y autoestima

El proceso de socialización es por el que aprendemos a vivir en sociedad, en aquella en que nacimos, en tanto los humanos somos fundamentalmente seres sociales. Varias son las teorías que discurren acerca de este proceso en el que, entre otras cosas esenciales, se desarrolla la autoestima. Esta valorización de uno mismo es citada como factor de riesgo o de protección en cuanto a adquirir una adicción, según sea su medida baja o alta. El interaccionismo simbólico fundado por Mead y Cooley, y ampliado o enriquecido por Goffmann, plantea que aprendemos los códigos sociales viendo reflejada nuestra conducta en los demás. Reforzamos aquellas que son aprobadas por quienes tenemos en estima y dejamos de lado las que son ignoradas o reprobadas. Asimismo se fortalece o debilita nuestra propia valoración en función de esta relación de intercambio y vamos construyendo estructuras internas de conocimiento y comportamiento que nos permiten adaptarnos al ambiente y también modificarlo. Ni sobreprotección, ni desprotección, resultan buenas en ésta primera etapa para el desarrollo de la autoestima. La justa medida que nos permita enfrentar la mayor cantidad de fracasos que de éxitos con que nos espera la sociedad.

Autoestima?

jueves, 27 de noviembre de 2008

Algunos datos "familiares"

• Cada vez hay más mujeres que trabajan fuera de la casa y más hombres que se involucran en tareas del hogar.
• La gente no se casa tan joven como antes.
• Si bien parece estabilizarse la cifra, aproximadamente cada dos casamientos hay un divorcio.
• La duración promedio del matrimonio para divorciarse bajó a la mitad últimamente.
• Una de cada cinco parejas en Capital convivía sin casarse, según el censo de 2001.
• Más del 80% de los que reinciden en formar pareja lo hacen informalmente.
• En 1936 las mujeres con un solo hijo al concluir su vida reproductiva representaban el 14% del total. En 2005 representaban el 25%.
• Casi llega a un tercio del total la gente que vive sola.
• Hay más mujeres que hombres viviendo solas.
• Una de cada diez familias estaba hasta hace un par de años constituida por un solo cónyuge.